Paisaje

22 abril, 2012 — FotografíaNo hay comentarios

TEXTOS EXTRAÍDOS DEL LIBRO “SUSAN BRIGHT / FOTOGRAFÍA HOY”

© Alfred Stieglitz

La fotografía surgió en una época caracterizada por el auge de los viajes, especialmente los de exploración. De hecho, se puede afirmar que la cámara y el paisaje están entrelazados en muchos sentidos. Coincidiendo con una era de viajes, colonización, exploración y nuevos asentamientos, la cámara permitió a los viajeros controlar visualmente aquello que desconocían para poder comprenderlo mas fácilmente. De esta manera los viajeros podía enviar imágenes de tierras exóticas desconocidas, inmensas y sin domesticar, y esas imágenes fascinaban a sus compatriotas.

© Ansel Adams

La invención de la fotografía y el descubrimiento de nuevos territorios resultaron ser una mezcla embriagadora y, de hecho, por esa época surgieron en gran cantidad las “vistas” topográficas, que además eran coleccionadas y clasificadas. En Gran Bretaña, esas exploraciones coincidieron con el pintoresquismo, que condicionó los principios estéticos de la pintura del momento. El paisaje quedaba domesticado para convertirse en un marco que sugería un entorno idílico y un pasado arcádico. Muchos fotógrafos del siglo XIX (algunos de los cuales también eran pintores) interiorizaron ese estilo, caracterizado por un enfoque y unos temas estríctamente fijados y se adhirieron a sus convenciones estilísticas en la composición con la intención de que los nuevos paisajes fotográficos ofrecieran “la misma perfección de imagen” que sus correlatos pintados.

© Edward Weston

En América, la dimensión del paisaje y su naturaleza extrema eran, en muchos sentidos, más difíciles de controlar, así que el refinado pintoresquismo propio del período resultaba inapropiado. También parecía ser una tierra en constante proceso de expansión, concretamente hacia el Oeste. A mediados del siglo XIX se produjo un avance ferroviario y se realizaron estudios geológicos. Muchos fotógrafos documentaron esos avances realizados por el hombre, registrando las modificaciones y cambios introducidos en el paisaje. No todas las fotografías de ese tipo se hicieron con intención artística, pero la tendencia a emplear los detalles de la naturaleza para hacer comentarios sobre lo simbólico y universal encaminaron el género fotográfico paisajístico del siglo XX.

© Stephen Shore

Gracias a Alfred Stieglitz, y más tarde a Ansel Adams y Edward Weston, la fotografía paisajística americana llegó a sus conclusiones formales. Técnicamente muy destacada, la obra de Adams y, más específicamente, de Weston, es conscientemente fotográfica y declara su propia condición artística con rotundidad. Ambos encandilan y seducen a través de una serie de características técnicas y sensuales que idealizan estéticamente el paisaje.

© Joel Sternfeld

Hoy día, nuestra relación con la tierra (y, en verdad, con la fotografía) no es tan directa, ya que muy pocos la ven como un territorio natural, neutral o carente de problemas. A finales de la década de los sesenta y principios de los setenta, muchos artistas, sobre todo en Estados Unidos, se sentían incómodos con esta objetivación directa de la tierra. En esa época, un creciente número de obras se dedicó a explorar la presencia humana y su impacto sobre el entorno, no siempre de progreso.

© Andreas Gusrky

Muy influidos por la obra de los artistas conceptuales, los fotógrafos agrupados bajo la denominación de New Topographics empezaron a cuestionar críticamente la tradición de fotografiar paisaje, dedicándose también a exponer sus propios comentarios aspectos políticos y sociales cada vez de mayor envergadura que estaban afectándolo, como la expansión de los suburbios, las zonas industriales sin ninguna personalidad, la polución y otras cuestiones medioambientales, así como la desaparición de lo que alguna vez fue tierra impoluta. El tratamiento que recibe el paisaje en la obra de artistas como Robert Adams, Lewis Baltz y Stephen Shore invitaba al espectador a ver que los cambios no siempre eran para mejor y que a la sazón resultaba imposible mirar el paisaje de manera romántica y subjetiva sin referencia crítica a las preocupaciones posmodernas.

© Justine Kurland

La intervención humana en el paisaje, no como tema sino como material, iba a quedar expuesta en Estados Unidos durante la década de los setenta. Las cuestiones referentes al control y configuración del paisaje y a la manera en que éste se relacionaba con el hombre resultaban esenciales para los artistas del paisaje, en tanto trataban de simpatizar con su entorno a través de una intervención y una experimentación alejadas de la galería. La expresión “land art” (arte de la tierra) fue acuñada en Estados Unidos para referirse a los inmensos proyectos de trabajo paisajísticos de artistas como Robert Smithson. Su hoy famosa “Spiral Jetty”, creada en 1970 y ubicada en el Gran Lago Salado de Utah, ofreció una noción totalmente novedosa del paisaje, que se basaba en la fotografía más como medio de documentación y como herramienta de investigación que como reflexión estética.

© Walter Niedermayr

En la fotografía paisajística contemporánea existe, tal como sucede en buena parte de los otros géneros fotográficos, la tendencia a la obra grande. Con las imágenes del paisaje, ello adquiere una resonancia especial. Además, desde el punto de vista conceptual resulta lógico. No siempre es apropiado condensar la experiencia de vastas franjas de tierra en una serie de rectángulos pequeños. La tierra debe experimentarse físicamente, y eso es lo que suelen buscar las fotografías que la reproducen. Esta experiencia fenomenológica también se lleva a los libros, que suelen ser hermosos, grandes y casi fetichistas en su abordaje de la producción. Quizá en el formato del libro estemos intentando volver a controlar el paisaje, ya que no podemos hacerlo en las vastas obras que buscaron producir el mismo asombro y respeto que la experiencia original.

© Dan Holdsworth

La complejidad del paisaje, que en principio puede parecer el más directo de los géneros artísticos, no debe minusvalorarse. Tanto la gran variedad de acercamientos posibles a la tierra como las tradiciones asentadas en el género también se encuentran vinculadas a los modos de percepción asociados a la fotografía, como el tiempo, la naturaleza de la mirada y las cuestiones del espacio. Los artista contemporáneos ofrecen las reacciones que experimentan ante los lugares y exploran temas como la identidad nacional y cultural, la migración o los límites y las fronteras. Pero lo más importante quizá sea que la fotografía paisajística ofrece un espacio para explorar la cuestión de nuestro lugar en el mundo.

Jit: Rilo Kiley – Go Ahead

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